jueves, 19 de diciembre de 2013
0005 20122013
Nosotros los que dejaremos atrás la casa
el alma
Debemos amortajar el corazón
Tenemos que templar el mercurio de las sienes
los huesos de los dedos
caminar sobre la sal de un lago seco de lágrimas
Nosotros que dejaremos atrás el amor
el sentido
Debemos domar la espina
Tenemos que apretar los ojos y los puños
el vientre y las palabras
enfrentar el vértigo de la distancia déspota
Nosotros que dejaremos atrás la vida cotidiana
el sosiego
Debemos respirar muy hondo
Tenemos que aceptar con baja mano
con humildad y pena
El designio del destino indómito.
Para poder ser flor que abre
relámpago que truena
cuerpo que se entrega
como la lluvia dulce sobre tierra seca