bien
Empecemos el acto valeroso
de retomar la pluma
retomar el alma
Dejar atrás los fragmentos caídos
recontar lo que queda
reensamblar la llama
Vayamos de viaje a ese lugar incierto
a recolectar paradójicas certezas
esas que forjan una vida
nueva
otra vez.
Vamos, que el mañana se acerca colosal, infrenable en su inercia
y mi piel de polizonte esta lista para abordar este gigante
y con mi mochila en la espalda
mis pocas y felices pertenencias
los ojos tan abiertos
sentiré con amor todo lo que dejo atrás
para llamar todo lo que me espera.
yo,
El espejo del cielo.